El restaurador de Coranes


MÓNICA G.PRIETO desde Beirut
10 de diciembre de 2009.- Durante siglos, en el mundo árabe se empleó un aforismo para describir la pasión por la cultura de la civilización musulmana. 'En Egipto se escribe, en el Líbano se publica y en Irak se lee'. Hoy, la sentencia provoca nostalgia. En Egipto no se puede publicar todo lo que se desea, el Líbano no imprime como cabría esperar considerando que acoge a las principales editoriales de la región, y en Irak la simple aventura de ir a comprar un libro puede costar la vida.
Todo eso, junto a los nuevos medios audiovisuales e Internet, está minando el nivel intelectual de Oriente Próximo, la zona del mundo, junto con África, con menos afición por la lectura pese que su tasa de alfabetización sigue creciendo. De ahí que resulte excepcional encontrar un templo de la lectura como el que guarda un patio interior del barrio de Tabaris, en Beirut. Se trata de Bibliopolis, almacén de 7.000 libros antiguos y cientos de manuscritos, grabados y otras joyas que atrae a bibliófilos de toda la región, ya sea para adquirir un volumen o para sumarse a las tertulias que convoca su dueño, Antoine abi Heila, entre presas de imprenta, cartas manuscritas por Luis XVI o Charles DeGaulle, obras de la literatura clásica originales o bellísimos ejemplares del Corán.
No es un lugar frecuentado de forma masiva por el público. Bibliopolis no tiene un horario de apertura, sino que hay que contactar con su dueño para atravesar su umbral y dejarse rodear por ejemplares encuadernados en piel curtida hace décadas o siglos. Y no son muchos los que dan ese paso. "Este no es un negocio común, sino un mercado puntual. Cinco clientes importantes en un año nos pueden dejar muy contentos", incide Abi Heila, si bien aclara que muchos de sus visitantes están interesados en libros de apenas 50 euros.
Para Abi Heila, islamólogo y experto en Codicología, Bibliopolis es, más que un negocio, una pasión con la que alimentar su curiosidad y ganarse la vida, si bien admite que no es el mejor momento para dedicarse a los libros. "La civilización musulmana ha entrado en un estado comatoso que coincide con la crisis moral de las sociedades modernas", estima. "Ya no se escribe, se lee cada vez menos. Oriente Próximo se ha convertido el lugar donde, estadísticamente, menos se imprime y menos se lee. Ya no hay atracción por el libro, y al mismo tiempo estamos asfixiando nuestra riquísima lengua a base de no hacerla evolucionar. No inventamos palabras sino que incorporamos barbarismos, y conservamos la gramática con la misma complejidad de hace mil años".

Cartel de la entrada. Foto: M.GPrieto.
Este experto en el Islam aficionó a la lectura y a los libros raros con 19 años. "En mis tiempos universitarios, en París, descubrí que era más barato tener una edición antigua de cualquier libro que una edición moderna, y pensé: ¿qué otra cosa antigua podría comprar por tan poco dinero y en semejante estado de conservación?". Comenzó a invertir todos sus fondos en buscar libros antiguos que terminarían llenando cada metro cuadrado de su vivienda. Con 45 años se retiró de su trabajo representaba una empresa de piezas de recambio de automóviles- para dedicarse a su pasión, los libros raros y antiguos, los manuscritos y en especial los textos religiosos, una gran cuota de su mercado.
Fe y afición
"En Oriente Próximo se mezclan fe y afición por los textos religiosos. A los cristianos orientales les gusta recalcar su fe y de ahí que adquieran ejemplares antiguos de la Biblia como exclusivos regalos". Algo parecido ocurre con los ejemplares del Corán, los más solicitados en Bibliopolis y una verdadera pasión para él. "Mi pieza más antigua es una hoja de un Corán de hace 1000 años", se enorgullece.
Entre sus propios contactos encargados de buscar rarezas- y las subastas en las que participa, Antoine abi Heila aumenta unos fondos que incluyen libros publicados entre los siglos XVI y XX, manuscritos datados en los siglos XI y posteriores, documentos históricos, excepcionales y antiguas obras de caligrafía "considérelo la pintura islámica, dado que las figuras estuvieron prohibidas por el Islam durante siglos" y trabajos artísticos en tela o metal, como astrolabios o delicados estuches para plumas.
Su trabajo no consiste sólo en almacenarlos y venderlos, sino en restaurarlos antes de ponerlos a la venta, una labor que recae principalmente en su mujer, restauradora profesional. "Empleamos métodos tradicionales para restaurar los textos, principalmente ejemplares del Corán que llegan en mal estado". Al fin y al cabo, los coranes antiguos son los más buscados por los potentados del Golfo y también por los coleccionistas de todo el mundo. "Hay muchísima diversidad en la expresión artística del Islam dado que se expandió por un área enorme. Todas esas culturas tienen su propia caligrafía e iluminación", expone.
El restaurador junto a su colección. Foto: M.GPrieto
Premio a la excelencia
La revista del lujo internacional Bespoke ha seleccionado su establecimiento como candidato a sus premios a la excelencia de este año, un reconocimiento a este anticuario, considerado uno de los mejor formados de la región. La crisis intelectual que atraviesa Oriente Próximo no desanima a Abi Heila, que ha abierto una tienda hermana en Dubai, Folio Antiques, y sigue volando a París y Londres, además de a los países del Golfo, en busca de joyas por las que pujar. El bibliófilo recuerda cómo, hace dos décadas, todo era diferente. Los libros apasionaban a los árabes. En Irak cada casa albergaba una biblioteca que terminaría siendo malvendida durante los años del embargo internacional para poder alimentar a sus dueños. O cómo en el Líbano la guerra civil arrasó "el gran patrimonio bibliográfico que tenía este país. Cuando la vida está en peligro, los libros no son ninguna prioridad".
Pese al sustancial cambio experimentado, las nuevas tendencias de ricos se alían con su negocio. "Entre mis clientes hay ilustres analfabetos interesados en tener libros falsos, encuadernaciones bonitas sin páginas dentro para decorar sus estanterías", revela. "La cultura está de moda, y eso me beneficia". Las ganancias materiales, sin embargo, no alivian la tragedia cultural. "Los libros no son sólo una expresión del genio humano, conservan el saber y lo transmiten de generación a generación. Hace décadas no había radio ni TV, ordenadores ni CD, y el conocimiento se transmitía exclusivamente con los libros. No sé cuánto perdura un CD, pero sé que los libros duran casi para siempre".
Fuente:el mundo

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